Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

jueves, 8 de junio de 2017

Pinkillos: un acercamiento inicial

Pinkillos: un acercamiento inicial

Parte 04. Pequeños pinkillos (I)


 

Se recogen en este apartado aquellas flautas con una longitud inferior a 80 cm. Estos instrumentos pueden considerarse como los aerófonos más abundantes y más ampliamente distribuidos a lo largo de la cordillera andina.

En Ecuador existen varios tipos de pinkillos de este tipo, localmente llamados pingullos o pinguyos. El instrumento está presente entre los Otavalo, los Cañari, los Puruhá y los Salasaca, todos ellos pueblos de habla quechua que habitan la cordillera andina ecuatoriana. Antiguamente se lo construía con un hueso de venado o de ala de cóndor o buitre obturado mediante un tapón de cera; en la actualidad se prefiere su elaboración con distintos tipos de caña, incluyendo el carrizo y la tunda o duda, y el uso de un taco de madera. Mide 30-40 cm de largo; el modelo más empleado dispone de 3 orificios de digitación (2 frontales y uno trasero), y es interpretado con una sola mano por un músico que se acompaña a sí mismo con un bombo, huancara, tamboril o caja. Existen también modelos de 4-7 orificios, que suelen ser denominados pífanos o píjuanos (sobre todo en la provincia de Imbabura).

Los pingullos tradicionales de 3 orificios suelen poseer una curiosa ventana con forma de reloj de arena. Son muy utilizados durante las festividades de Reyes y el Corpus Christi. En el caso del Corpus, ejecutan las melodías del baile de los danzantes de Pujilí (provincia de Cotopaxi) y de Salasaca (provincia de Tungurahua) y el de los rucus de Alangasí y otros pueblos de los valles de Los Chillos y Tumbaco (provincia de Pichincha). Acompaña también a los danzantes de Cocotog en las Octavas de Santa Ana, en el mes de julio.

El pingullo participa asimismo en la banda ritual que acompaña al Coraza del valle de Otavalo (provincia de Imbabura) tres veces al año, y en los cantos del Carnaval indígena de la provincia de Chimborazo, incluyendo la danza del cantzapa.

Dos semanas antes de las Carnestolendas, los jóvenes solteros de Azuay y Cañar interpretan las lalaj, canciones diversas que se entonan ante las casas de los vecinos al son del pingullo. Finalmente, el pingullero, tamborero o mamaco es el personaje central de la yumbada de Cotocallao (cerca de Quito, provincia de Pichincha) y de los famosos yumbos con ashanga de diversos puntos de la provincia de Cotopaxi.

Con una pareja de pinkillos de caña solía confeccionarse la dulzaina, una flauta doble ecuatoriana de pico. En la actualidad se prefiere usar flautas dulces comerciales de plástico. En general, los dos instrumentos que componen la dulzaina tienen 4 y 6 orificios respectivamente, y sus melodías están separadas por un intervalo de tercera.

En territorio peruano, en el departamento de Lambayeque, al norte del país, se emplean dos pinkillos: el pinkullu de danza y el lanchi pinkullu. Ambos poseen 3 orificios y son interpretados por los mamitas con el acompañamiento de una caja. El primero, el más pequeño, forma parte de las comparsas de la danza del cascabel. Se lo elabora en caña tungula o en mamaq amarillo y alcanza unos 20-35 cm de largo. El segundo acompaña los bailes de pareja en el área de Incahuasi. Se lo construye con caña mamaq rojo y mide unos 45 cm.

Las flautas de una mano son muy populares en la mitad septentrional del Perú, aunque en realidad están presentes en casi todo el país. En el departamento de Cajamarca se ejecuta un pinkillo de 2-3 agujeros y 30-50 cm, la flauta, junto a una caja o tambor. Llamados cajeros, sus intérpretes suelen tocar en conjunto con los del clarín cajamarquino, una gigantesca trompeta natural indígena. Como ocurre en muchas otras partes de la Sierra peruana, la flauta se elabora tradicionalmente a partir de un tallo de rayan o rayán (variedad local de saúco, Sambucus peruviana), al que se extrae la médula blanda para obtener un tubo. Actualmente, sin embargo, se utiliza cada vez con mayor frecuencia el plástico. Dependiendo de la forma de la embocadura y de la posición del taco, pueden construirse dos clases de flautas: las roncadoras (con un sonido vibrante y lleno de armónicos) y las llanas (con un sonido más limpio). Las cajas se preparan con la base de un tallo florífero de maguey (penca, penco), que se limpia hasta formar un aro cilíndrico sobre el que se tensan dos parches de cuero de borrego o cabrito. La caja se sostiene mediante un cordel enganchado en los dedos anular y meñique de la mano izquierda, mientras los otros tres dedos digitan la flauta y la mano derecha percute el parche del membranófono.

Desde el departamento de Cajamarca hasta el de Lima, pasando por los de La Libertad, Ancash, Huánuco y partes de los de Pasco, Junín y Huancavelica, se emplean flautas de 3 agujeros de entre 60 y 100 cm, interpretadas junto a una caja de tamaño variable. Todas ellas tiene nombre, tamaño, forma de construcción y estilo de interpretación similares.

Probablemente las más populares dentro de esta categoría son las roncadoras, un nombre utilizado para designar asimismo al conjunto formado por flauta y caja (caja roncadora, huancar, wankar). Hay conjuntos de roncadoras muy reconocidos en Corongo, Churap, Carian, Carhuaz, Caraz, Punya, Pomabamba, Ñahuin, Pamparomás, Tauca y Sahuachuco (departamento de Ancash), Parcoysillo (departamento de La Libertad) y Cunyac (departamento de Junín).

Tradicionalmente, la caja se elaboraba con un aro de eucalipto o sauce y un cordel de agave (penca) que estiraba los parches. En la actualidad, el instrumento se hace con madera laminada y soga. La caja es de grandes dimensiones, cuenta con dos aros y parches de cuero pelado, y se lleva colgada al hombro. El parche que se golpea es el más grueso y resistente; llamado macho, es el que lleva encima la cuerda (chirlera, bordona) que hace que el sonido vibre o ronque.

La flauta se construye con tallos de rayan y un shullun o bocado, un tarugo de madera insertado en el extremo proximal para formar el aeroducto, y cuya particular forma interna hace que el aerófono también ronque. Los constructores de flautas elaboran pinkullos de pequeño tamaño para acompañar danzas como shaqshas y panatahuas, y flautas roncadoras que, de menor a mayor, se denominan primeras, segundas y terceras. Las que más roncan son las terceras y las segundas; las primeras se usan para la danza de las pallas.

El músico que interpreta la roncadora recibe el nombre de chiroco, chiroque o cajero. Los chirocos solían tocar en parejas; hoy se arman grupos de hasta una docena. En los contextos más tradicionales acompañan la limpieza ceremonial de acequias, la construcción de casas, faenas agrícolas, cortes rituales de pelo y plegarias de difuntos, aunque en buena parte de las comunidades, este tipo de toques se han perdido. Hoy por hoy, lo más habitual es verlos interpretar chuscadas, huaynos, marchas, dianas y otras danzas tradicionales locales.

En los departamentos de Ancash y Piura, esta flauta (de caña, de unos 20 cm) se llama chisqa, chiska, chisga, chiroque o quena huari (esta última denominación solo se da en Ancash cuando acompaña la danza huari), y su intérprete, chisquero. Instrumentos similares se encuentran en el departamento de Huancavelica (pinkillo de rama, 80 cm).

Otras flautas de una mano son el pincullo, pito o flauta (30-40 cm, saúco) del departamento de Huánuco; la flauta, flautín o pifa (15 cm, saúco) de los departamentos de Amazonas, Junín y Lima, que acompaña la danza de las pallas en Jauja; el pinquillo (80 cm, rama de árbol) del departamento de Huancavelica; el pinquillo (caña carrizo) del departamento de Cusco; el pijcullo (grande) y la flauta (pequeña) del departamento de Huancayo, acompañados con caja o tinya; el pito o flauta (25 cm) del departamento de Lima, el pífano (40 cm, carrizo) del departamento de Lima, acompañado por un membranófono llamado didín; y el flautín o flauta del departamento de Arequipa.

En Cajamarca y áreas aledañas se interpreta la gaita, una flauta doble formada por un tubo largo y uno corto; éste último es el único que cuenta con orificios de digitación, en número de 4. Se elabora a partir de caña o de distintos tipos de madera (rayan, babillo), aunque antiguamente también se empleaban huesos de buitre. Suelen usarse únicamente para entonar determinadas melodías, sobre todo yaravíes.

En el área altiplánica peruana (departamentos de Puno y Tacna) se utilizan varios tipos de pinkillo. Acompañan multitud de danzas, desde los carnavales de Qopamayo y Arapa hasta los machutusuq o achachi k'umus. Se fabrican con caña, y suelen medir entre 50 y 100 cm. Incluyen las lawatas (90-100 cm) de 4 orificios frontales; los pinquillos de 4 orificios y dos tamaños, uña (grande) y ama (pequeño); los pincollos de la danza de los pacochis (35 cm) y de la danza waka thoqori (43 cm), de 3 orificios; los awilcuchi, de caña y 6 orificios frontales, que acompañan la danza de los chaulires en Chucuito; el pinkillo o charca (38-55 cm, caña) de 6 orificios; el pinkillu ajora (35 cm) y el pinkillu chible (20 cm) de la isla de Taquile; la tropa de pinkillos o pincollos de Carnaval, de 5 orificios frontales, e instrumentos de hasta cuatro tamaños (que en Taquile se conocen como maltona, de 65 cm; machu, de 58 cm; acora, de 55 cm; y chuli, de 30 cm); el pinkillo, occona u oqona de Sandia (90-100 cm, caña), de 4 orificios frontales y uno posterior, llamado toccana cuando mide 70-75 cm y pito cuando mide 50 cm; y la tropa de pinkillos, tokanas o toccanas de 4-5 orificios frontales, que puede tener distintos tamaños (los cuales, en Cuyo Cuyo, Sandia, se denominan hat'un, de 75 x 3 cm; chaupi, de 60 x 2,5 cm; y huchuy o ñaño, de 50 x 2 cm).

El lawa k'umu, utilizado al sureste del departamento de Puno, es un particular pinkillo de unos 65-70 cm de longitud. Se lo construye a partir de una rama curva (de ahí su nombre aymara, "palo curvo") de kantuta (Cantua buxifolia), sin yemas y cortada en luna llena, que se abre longitudinalmente y se vacía. Luego se unen ambas mitades con tendón o cordel. Se lo interpreta sobre todo en el distrito de Acora (provincia de Puno) para acompañar la danza de los chacareros en marzo, cuando florecen las matas de patata, justo antes de la cosecha (que coincide con los Carnavales).

 

Referencias

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Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Roncadoras de Ancash (Perú) [YouTube].

Información tomada del libro digital "Pinkillos: un acercamiento inicial", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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