Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

jueves, 27 de abril de 2017

Pinkillos: un acercamiento inicial

Pinkillos: un acercamiento inicial

Parte 01. Introducción


 

Los pinkillos (también escrito pinquillo, pinkillu, pincullo, pinkullo, pinkullu, pinkuyllu, pinkhuyllu, pingullo, pingallo o pinkayllo, entre otras variantes gráficas) son flautas verticales interpretadas en buena parte de la cordillera andina: desde Ecuador hasta el norte de Chile y el noroeste de Argentina.

Dentro de la clasificación Hornbostel-Sachs, responden al código 421.221.12: aerófono de insuflación, de bisel, con canal de aire interno rígido, de un único tubo, con el extremo inferior abierto y con orificios. Entre los instrumentos de viento tradicionales andinos, se caracterizan por tener embocadura dotada de aeroducto interno.

Se construyen utilizando materiales tan diversos como caña, madera, metal, plástico, hueso y arcilla. Los tamaños, las afinaciones y el número de orificios son variables, así como la posición de la ventana y el bisel en el tubo, que puede ser frontal o dorsal. Poseen una pieza (llamada charka-uma, tapatira, shullo, tapato, lengua, qallu, kallo o simi, entre otras versiones) hecha de madera dura (generalmente de aliso, tark'o o acacia), cera de abeja, corcho o plástico que, a modo de taco, obtura el extremo proximal de la flauta y permite la formación del aeroducto o canal de insuflación. Las dimensiones, posición y forma de dicho canal determinan la sonoridad particular –y, por ende, la propia identidad– de la flauta. El taco puede ser un bloque que sobresalga 2-3 cm. por fuera del tubo, o bien puede tener una forma adaptada al pico y no sobresalir en absoluto. La embocadura, por su parte, puede presentar una curva suave, que se adapte a la barbilla del intérprete, o bien algún tipo de ángulo, incluso uno recto.

El extremo distal puede estar abierto o semiabierto (tapadillo o semitapadillo). Los orificios, circulares, cuadrados, rectangulares u ovalados, suelen ser frontales, con uno opcional en la parte dorsal/trasera, para el pulgar. En ocasiones se agregan orificios auxiliares (generalmente llamados falsos) en los laterales, por debajo del último agujero, que corrigen la afinación del instrumento. Dependiendo del material y la técnica de construcción, la flauta puede ir asegurada con aros de cuero, hilo, nervios o tendones, que evitan las rajaduras.

Si bien algunos etnomusicólogos han argumentado que los pinkillos habrían sido instrumentos introducidos por los europeos (debido a la similitud de muchas de sus variantes con algunas flautas tradicionales ibéricas), la presencia de aerófonos con aeroducto en excavaciones arqueológicas a lo largo y ancho de todas las Américas (desde Teotihuacan a Tiwanaku) ha puesto de manifiesto las raíces prehispánicas de los pinkillos, a pesar de que, tras la conquista, recibieran muchas y muy fuertes influencias de las flautas de pico españolas y portuguesas.

El instrumento aparece reseñado en los primeros diccionarios de las lenguas indígenas andinas. Esas entradas, además de la antigüedad de los términos, permiten vislumbrar su origen y significado. El jesuita Ludovico Bertonio lo cita en su "Vocabulario de la lengua aymara" (1612). El vocablo también aparece en el "Vocabulario de la lengua general de todo el Perú" [quechua] de Diego González Holguín (1608). Por su parte, Felipe Guamán Poma de Ayala incluye a estos instrumentos en la lámina 123 (p. 316) de su "El primer nueva corónica y buen gobierno" (ca. 1615), nombrándolos "pingollos".

La voz pinkullu parece haber sido, a partir de cierto momento histórico, la palabra utilizada para designar las flautas de pico en general.

Según los límites y tabúes temporales tradicionales vigentes en los Andes, los pinkillos se ejecutan únicamente durante la estación lluviosa (el jallu pacha de los Aymara, el paray tiempu de los Quechua), la cual abarca desde Todos los Santos (noviembre) hasta Carnaval (hacia marzo). Se dice que el sonido de estos instrumentos convoca la lluvia y aleja las heladas. Como ocurre con la mayoría de los aerófonos andinos, son instrumentos de interpretación exclusivamente masculina.

La diversidad de los pinkillos es apabullante. No obstante, en las siguientes páginas sólo se distinguirá entre "grandes" y "pequeños" pinkillos; algunos de ellos se tocan en solitario, mientras que otros se interpretan en conjuntos.

Las tarkas, variedades de pinkillo de madera muy populares en el actual repertorio andino, no se abordarán en este texto.

 

Referencias

Baumann, Max P. (1981). Music, Dance, and Song of the Chipayas (Bolivia). Latin American Music Review / Revista de Música Latinoamericana, 2 (2), Autumn-Winter, pp. 171-222.

Catacora Rodríguez, José Manuel (2006). Contexto y análisis organológico del instrumento musical lawa k'umu, de la zona lacustre del altiplano en Puno. [Tesis]. Puno: Universidad Nacional del Altiplano.

Cavour Aramayo, Ernesto (1994). Instrumentos musicales de Bolivia. La Paz. CIMA.

Coba Andrade, Carlos Alberto (1981). Instrumentos musicales populares registrados en el Ecuador. Otavalo: Instituto Otavaleño de Antropología.

D'Harcourt, Raoul y Marguerite (1959). La musique des Aymara sur les hauts plateaux boliviens. Journal de la Société des Américanistes, 48, pp. 5-133.

Díaz Araya, Alberto; Mondaca Rojas, Carlos; Ruz Zagal, Rodrigo (2000). Música y músicos aymaras del norte chileno. Diálogo andino, 19, pp. 61-84.

Gerard, Arnaud (ed.). (2010). Diablos tentadores y pinkillus embriagadores. La Paz: Plural Editores / FAUTAPO.

Gobierno Autónomo Departamental de La Paz (2012). Registro de música y danza autóctona del departamento de La Paz. La Paz: Secretaría Departamental de Desarrollo Económico y Transformación Industrial.

Instituto Nacional de Cultura (1978). Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú: clasificación y ubicación geográfica. Lima: Oficina de Música y Danza.

Martínez, Rosalía (1990). Musique et démons: carnaval chez les Tarabuco (Bolivie). Journal de la Société des Américanistes, 76, pp. 155-176.

Mullo Sandoval, Juan (2009). Música patrimonial del Ecuador. Quito: Fondo Editorial Ministerio de Cultura.

Olsen, Dale A.; Sheehy, Daniel E. (eds.) (2008). The Garland Handbook of Latin American Music. 2.ed. Nueva York, Londres: Routledge.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Sigl, Eveline (2012). No se baila así nomás. La Paz: [s.d.]

Stobart, Henry (1988). The pinkillos of Vitichi. [s.d.]

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Detalle de un pinkillo [E. Civallero].

Información tomada del libro digital "Pinkillos: un acercamiento inicial", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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jueves, 13 de abril de 2017

Quenas: un acercamiento inicial

Quenas: un acercamiento inicial

Parte 06. El quenacho y la quenali


 

La quena "modelo" o "profesional" utilizada por la mayor parte de los intérpretes actuales de música andina es una versión estandarizada de las pequeñas quenas "campesinas". A partir de esa quena "modelo", e inspirándose tanto en las familias de aerófonos europeos (con instrumentos en distintas tesituras) como en algunos tamaños concretos de quenas tradicionales, se crearon los distintos tipos de quenachos y quenalis.

Quenacho (también escrito kenacho) es el nombre genérico que reciben todas las variedades de quenas "modelo" de gran tamaño (y, en ocasiones, algunas grandes quenas tradicionales). Esos instrumentos está afinados en escalas más graves que la quena "modelo" (por lo general, en DoM, aunque también en ReM y SiM) y suelen medir entre 50 y 80 cm de longitud.

Un tipo de quenacho especial es la llamada mamaquena (mama-quena, mama quena, etc.). Se trata de un instrumento afinado en SolM, pero una octava más grave que la quena "modelo" y una cuarta más grave que el quenacho en DoM. Los sistemas de embocadura de este tipo de aerófono son variados, y dependen de la longitud del tubo, la cual suele ser considerable. Uno de ellos es similar al de la flauta xiao china, y aprovecha un nudo natural de la caña.

Por su parte, las variedades pequeñas del instrumento "estándar" son llamadas quenali (kenali) o quenilla. Están afinadas en escalas más agudas, normalmente por encima de LaM, y, sobre todo, en DoM (una octava más alta que el quenacho más común, y una quinta más alta que la quena "modelo").

Durante mucho tiempo, fue necesario disponer de quenas –diatónicas– afinadas en todas las escalas posibles (la serie de quenachos, quenas y quenalis) para poder interpretar canciones en distintas tonalidades. En este sentido, el quenista peruano Alejandro Vivanco Guerra desarrolló una enorme tarea pedagógica al crear el "sistema tonal" (1974), el cual permite, mediante "digitaciones cruzadas" u "horquetas" y orificios "semi-tapados", producir notas alteradas y, en consecuencia, lograr que un instrumento naturalmente diatónico permitiese ejecutar una escala cromática.

Cavour (1994) señala que la voz quenacho solía designar a una danza Aymara del área de Copacabana (departamento de La Paz, Bolivia), interpretada con una quena más larga de lo habitual; la palabra habría quedado asociada a la flauta. Indica además que quenali es un neologismo Aymara para "quena pequeña".

 

Referencias

Cavour Aramayo, Ernesto (1994). Instrumentos musicales de Bolivia. La Paz: E. Cavour.

Claro Valdés, Samuel (1997). Oyendo a Chile. Santiago de Chile: Editorial Andrés Bello.

D'Harcourt, Raoul y Marguerite (1959). La musique des Aymara sur les hauts plateaux boliviens. Journal de la Société des Américanistes, 48, pp. 5-133.

Instituto Nacional de Cultura (1978). Mapa de los instrumentos musicales de uso popular en el Perú: clasificación y ubicación geográfica. Lima: Oficina de Música y Danza.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Vivanco Guerra, Alejandro (1974). Didáctica de la quena peruana. Lima: Lima S.A.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Quenacho, quena y quenali [E. Civallero].

Información tomada del libro digital "Quenas: un acercamiento inicial", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 


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