Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Flautas de una mano en América Latina

Flautas de una mano en América Latina

Parte 04. Altiplano boliviano y peruano. Waka-pinkillo y otras flautas de una mano


 

Las tierras altas que ocupan una parte importante del oeste de Bolivia y el sur del Perú –pertenecientes al altiplano meridional andino– están habitadas sobre todo por el pueblo Aymara. Los músicos Aymara construyen y utilizan media docena de flautas de una mano. De ellas, quizás la más popular sea una variedad de pinkillo conocida como waka-pinkillo (nombre traducido como "pinkillo/flauta del toro").

Se trata de un aerófono elaborado con un segmento de caña suqusa o sokhosa, dotado de tres orificios de digitación (dos frontales y uno trasero), con el extremo distal abierto y el extremo proximal tapado por una pieza de madera (llamada "tapatira" o "qallu") que forma el aeroducto. Colgando de la mano con la que sostiene y toca la flauta, el intérprete lleva una wank'ara, un membranófono de doble parche, significativamente mayor que las cajas empleadas más al sur, y generalmente provisto de sobre-aros y de chirlera (cuerda con espinas, astillas de caña o varillas de madera, situada sobre el parche no percutido, que sirve para provocar un sonido zumbón).

A diferencia de la mayoría de flautas de una mano de América Latina, y siguiendo una enraizada tradición andina, el waka-pinkillo se interpreta de forma comunitaria, es decir, que no es ejecutado por solistas, sino por conjuntos de flautistas, cada uno provisto de su pinkillo y su wank'ara. De acuerdo al patrón musical andino, y al igual que ocurre con muchas otras bandas de pinkillos altiplánicos, las de waka-pinkillos incluyen dos tamaños de flauta: uno grande, de unos 60 cm de longitud, y uno chico, de 40 cm; ambos tamaños están afinados con la misma escala, pero en quintas aproximadamente paralelas (Cavour, 1994; Olsen & Sheehy, 2008).

Estos conjuntos reúnen entre 10 y 30 músicos que interpretan una melodía en la cual hay dos líneas paralelas, con una armonía de quintas. El resultado es vibrante, algo muy apreciado según la estética sonora Aymara.

El instrumento se utiliza para acompañar una familia de danzas, conocidas como "wakas", entra las que se cuentan el waka waka, el waka tinti, el waka tinki y el waka thuqhuri (GADLP, 2012; Sigl, 2009a, 2009b, 2012). El término waka hace referencia al toro, mientras que thuqhuri (o cualquiera de sus variantes gráficas) significa "bailarín" en lengua aymara. Por su parte, las voces tinti y tinki parecen ser onomatopéyicas, derivadas del "tin tin tin" producido por los bailarines.

De acuerdo a Sigl, los propios informantes son incapaces de diferenciar de manera clara las cuatro "danzas" waka, o de indicar características particulares de cada una de ellas, por lo que suelen ser consideradas como variantes regionales de una misma danza. El significado general de las cuatro sería el mismo.

El waka-pinkillo también se empleaba en la danza caballo tinti, ya desaparecida.

Todos estos bailes se practican en las provincias bolivianas de Aroma (especialmente en Umala, Collana, Caquiaviri, Sica Sica, Colquencha y Corocoro), Omasuyos, Los Andes, General José Manuel Pando y Gualberto Villarroel, en el departamento de La Paz. En Perú aparecen en los distritos de Puno (provincia de Puno) y de Conima (provincia de Moho), en el departamento de Puno.

Algunos autores han apuntado que se trata de una danza satírica, que ridiculiza a los toreros y las corridas de toros españolas. Sin embargo, tal talante burlón está presente únicamente en la representación moderna y urbana del baile, el cual, acompañado por bandas de bronce, suele estar presente en festivales y "entradas folklóricas" bolivianas. En las áreas rurales es un baile eminentemente agrícola: uno de ofrenda a la Pachamama y de celebración de la siembra (simbolizada por el toro, el animal que abre los surcos). Su momento de ejecución varía de comunidad en comunidad; la variante conocida como waka thuqhuri suele bailarse en septiembre (temporada de sequía y periodo de siembra), sobre todo durante la Fiesta del Señor de la Exaltación, mientras que el waka tinki se ejecuta tanto en octubre (Fiesta de la Virgen del Rosario) como en mayo (Fiesta de la Cruz).

El personaje central de la danza es, evidentemente, el toro o buey (waka). Como en el caso del Baile del Torito chileno, está interpretado por un bailarín que carga con un marco cubierto de cuero provisto de los infaltables cuernos y de un sinfín de adornos. Los danzarines que simbolizan al astado suelen llevar los rostros cubiertos, usar tocados con plumas de suri (avestruz andino) o chull'us (típicos gorros de lana andinos con orejeras) y vestir ponchos y pollerines, a veces oscuros, otras muy coloridos. Otros personajes que participan en la danza son el conductor del toro (q'aisilla, qhaisalla), caracterizado como torero en las versiones urbanas, y en vías de desaparición en las rurales; las lecheras o damas Manolas, que llevan en la mano una pequeña jarra y visten numerosas polleras o faldas; las pastoras o mama t'allas, identificadas por el chicote que portan; y personajes accesorios, clásicos de otras danzas Aymara, como los k'usillos (caracteres bufonescos), los achachis o el jilaqata o director de la comparsa.

Otra de las flautas de una mano nativa del altiplano boliviano es la liku, utilizada en la danza wit'iti, un baile de agradecimiento por las lluvias que riegan las cosechas, originario de la provincia de Aroma, en el departamento de La Paz (GADLP, 2012; Sigl, 2012). Similar a la liku es la flauta paya p'iya (en aymara, "dos orificios") tocada para acompañar la danza de los pacochis o p'aquchis de la provincia de Omasuyos, también en el departamento de La Paz. Se trata de un instrumento de unos 35 cm de longitud, que se ejecuta junto con un tambor. La danza de los pacochis es una antigua parodia de los soldados y militares españoles, interpretada sobre todo para la fiesta de San Pedro y San Pablo (29 de junio), así como en algunas fiestas patronales locales (Sigl, 2009b; GADLP, 2012).

Mencionar también una curiosa flauta de una mano que aparece acompañando la danza liberia, hasta hace poco prácticamente desaparecida, y hoy recuperada en las comunidades de Potolo, Sacopampa, Quila Quila y Purunquila, en la zona limítrofe entre los departamentos de Potosí y Cochabamba. El instrumento es una variedad de rollano: pinkillos locales, bastante curvos, hechos de ramas abiertas al medio, ahuecadas y vueltas a unir mediante tiras de cuero crudo y nervios de res. La danza tiene lugar en agosto y septiembre, y en los viejos tiempos buscaba impulsar la fertilidad del ganado (Sigl, 2012).

Por último, cabe destacar un instrumento muy poco referenciado: el pinkillo camata, al parecer originario de la localidad altiplánica homónima, en el departamento de La Paz. De acuerdo a algunos informes, posee únicamente 2 orificios y mide más de 60 cm de largo. Se acompaña de un bombo de unos 60-80 cm de diámetro y unos 30-40 cm de alto, golpeado por una maza (jawk'aña) y provisto de chilera (charlera, corchea, jevisa). Este aerófono es interpretado por un músico vestido de awila, durante el baile de un personaje conocido como jach'a tata danzante o wiraqucha (GADLP, 2012). Esa danza, popularizada como danzanti, danzante o jach'a tata danzante, es ejecutada en diferentes momentos del año (San Pedro, Corpus Christi, fiestas patronales) en la provincia de Omasuyos (departamento de La Paz), sobre todo en los alrededores de Achacachi.

 

Referencias

Cavour Aramayo, Ernesto (1994). Instrumentos musicales de Bolivia. La Paz. CIMA.

Cervantes Puca, Saúl; Garrido Contreras, Cristina; Santander Rubio, Solange (2008). Tras los Pasos del Torito: Historia / Imagen. Santiago de Chile: [s.d.].

De la Fuente, Darío (2007). El baile del Torito. Diario de Atacama, 17 de enero. [En línea].

GADLP [Gobierno Autónomo Departamental de La Paz] (2012). Registro de música y danza autóctona del Departamento de La Paz. La Paz: Unidad de Culturas.

Goyena, Héctor Luis (1997). La música tradicional criolla del Departamento de Tarija (Bolivia). Música e investigación, 1 (1), pp. 59-98.

Olsen, Dale A.; Sheehy, Daniel E. (eds.) (2008). The Garland Handbook of Latin American Music. 2.ed. Nueva York: Routledge.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Sigl, Eveline (2009a). Cada año bailamos. Sapa maraw thuqtarpxirita. Danzas autóctonas del departamento de La Paz. La Paz: Gobierno Municipal.

Sigl, Eveline (2009b). Donde papas y diablos bailan. Danza, producción agrícola y religión en el altiplano boliviano. Maguaré, 23, pp. 303-341.

Sigl, Eveline (2012). No se baila así nomás. La Paz: E. Sigl.

SIGPA (s.f.). Baile del Torito. Danzas devocinales y seculares. [En línea].

Tradiciones de Atacama (2013). El Baile del Toro. Música y Bailes Tradicionales. [En línea].

Urrutia Blondel, Jorge (1967). Danzas rituales en las festividades de San Pedro de Atacama el día del Santo Patrono (29 de junio). Revista Musical Chilena, 21 (100), pp. 44-80. [En línea].

Vega, Carlos (1946). Los instrumentos musicales aborígenes y criollos de la Argentina. Buenos Aires: Ed. Centurión.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Intérpretes de waka-pinkillo. S. Takashi.

Información tomada del libro digital "Flautas de una mano en América Latina. Parte 01", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 



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