Un recorrido guiado a través de los sonidos de América Latina, sus instrumentos y sus intérpretes. Por Edgardo Civallero.

jueves, 24 de noviembre de 2016

Flautas de una mano en América Latina

Flautas de una mano en América Latina

Parte 03. Noroeste de Argentina y sureste de Bolivia. La kamacheña


 

La kamacheña o camacheña es una flauta elaborada a partir de un segmento de caña de Castilla (Arundo donax) o de alguna bambusácea similar, de unos 30-35 cm de longitud, cortado entre dos nudos. En el extremo distal se deja intacto el tabique natural de la caña, mientras que en el proximal se elimina dicho tabique y se labra a cuchillo la embocadura: una muesca semicircular (similar a la de algunas quenas prehispánicas andinas) flanqueada por dos "aletas" cuidadosamente cortadas en la caña. Tales aletas constituyen una característica única de este instrumento: el intérprete debe introducirlas en su boca para poder soplar. El sonido es modulado por los tres o cuatro orificios de digitación de los que está provisto el instrumento en su cara anterior o frontal.

Se la toca con la mano izquierda, mientras la derecha golpea una caja chayera. No resulta descabellado pensar que el propósito de los creadores de la kamacheña al dotarla de las curiosas aletas laterales haya sido facilitar su interpretación con una sola mano. En general, los aerófonos interpretados de esa manera son flautas de pico, cuya embocadura permite que el músico sujete el extremo proximal con los labios (e incluso con los dientes, llegado el caso) y garantice, hasta cierto punto, la estabilidad del instrumento y la continuidad del soplo. En el caso de la kamacheña, ese tipo de sujeción solo es posible con el aditamento de las aletas; sin ellas, la sola presión del instrumento contra los labios no bastaría para mantenerlo en la posición adecuada para su ejecución.

El ámbito geográfico de construcción y uso de la kamacheña incluye la porción oriental de las provincias de Jujuy y Salta (sobre todo las localidades de Iruya, Santa Victoria y Orán), al noroeste de Argentina (Vega, 1946; Pérez Bugallo, 1996), y el noroeste del departamento de Tarija, al sur de Bolivia (Cavour, 1994; Goyena, 1997). En Argentina recibe multitud de denominaciones, desde "flautilla de Pascua" y "cuello de llama" (probablemente una traducción errónea del quechua llamasencka, "nariz de llama") a "quenilla" o "flautilla jujeña", aunque el preferido es "quena". Pérez Bugallo (1996) indica que, en territorio argentino, estaría relacionada con algunos aerófonos arqueológicos (p.ej. los hallados en el yacimiento de Inca Cueva, Jujuy, datados hacia el 2130 a.C.) y que se trataría de la única flauta nativa con embocadura tipo "quena", pues la hoy conocida como "quena estándar" fue introducida en el país desde el norte en tiempos relativamente recientes (mediados del siglo XX). Por su parte, en Bolivia también se utilizan los términos "quena" y "quenilla", aunque en la actualidad la flauta es más conocida como kamacheña o camacheña, designación que probablemente deriva del topónimo "Camacho", uno de los cursos de agua más importante de los valles centrales chapacos.

La caja, que pone ritmo y latido a la melodía de la kamacheña, es similar a la chilena. Sin embargo, en este caso la flauta se ejecuta con la mano izquierda y el membranófono cuelga, mediante un lazo o agarradera, de la muñeca derecha del intérprete, quien en esa misma mano sostiene la guastána (del quechua waqtana, "lo que golpea"), la maza o baqueta percutora.

Siguiendo las pautas estacionales tradicionales de los Andes meridionales, que limitan el empleo de los instrumentos musicales a un periodo concreto del año, la kamacheña es una flauta de tiempo seco o awti pacha (que abarca desde los Carnavales al Día de Todos los Santos). Aparece, por ejemplo, en la fiesta de San Roque (mediados de agosto) y en las propias de Todos los Santos (principios de noviembre) y de Carnaval (entre febrero y marzo).

Golpeando la caja y soplando la kamacheña, el intérprete (tradicionalmente un varón, pues el empleo está vedado a las mujeres) pone marco musical a las danzas de ronda o "ruedas". En ellas, una docena de bailarines forman un corro tomados de la mano y dan vueltas en torno al flautista/percusionista (llamado "quenero" en Argentina). En algunas ocasiones, al tiempo que se baila se cantan coplas, las cuales suelen nacer de las bocas de las mujeres, dueñas de un estilo interpretativo muy particular. Asimismo, con las kamacheñas se interpretan "tonadas" o "puntos", toques instrumentales ejecutados fuera del contexto coreográfico, imitando a veces las líneas melódicas de las coplas más populares.

Relacionadas con la kamacheña, de la que muy probablemente derivarían, las "flautillas chaquenses" son utilizadas por buena parte de los pueblos indígenas de la región fito-geográfica conocida como Chaco austral (noreste de Argentina, sur de Paraguay y sureste de Bolivia), incluyendo los Qom (toba), los Pi'laqá (pilagá), los Yofwaja (chorote), los Nivaklé (chulupí) y los Wichi (mataco).

Este segundo conjunto de aerófonos presenta una mayor diversidad, tanto en el tipo de caña utilizado para su construcción como en la longitud, el diámetro, la ornamentación (en este caso, muy abundante), la cantidad de orificios de digitación y su disposición en la parte frontal del tubo. Los ejemplares antiguos solían contar con tres agujeros; los actuales (quizás influidos por las flautas del pueblo Ava o "chiriguano") tienen seis, y se tocan con ambas manos.

Se trata de un instrumento de uso masculino, desprovisto de cualquier significado ceremonial. Pérez Bugallo (1996) señala que los Qom orientales y los Pi'laqá las llaman nashiré koktá; los Qom occidentales, nahaidé; los Yofwaja, wosók sisé; los Nivaklé, vat' anjantché sisé; y los Wichi, kanohí o, más raramente, tanowhós.

 

Referencias

Cavour Aramayo, Ernesto (1994). Instrumentos musicales de Bolivia. La Paz. CIMA.

Cervantes Puca, Saúl; Garrido Contreras, Cristina; Santander Rubio, Solange (2008). Tras los Pasos del Torito: Historia / Imagen. Santiago de Chile: [s.d.].

De la Fuente, Darío (2007). El baile del Torito. Diario de Atacama, 17 de enero. [En línea].

GADLP [Gobierno Autónomo Departamental de La Paz] (2012). Registro de música y danza autóctona del Departamento de La Paz. La Paz: Unidad de Culturas.

Goyena, Héctor Luis (1997). La música tradicional criolla del Departamento de Tarija (Bolivia). Música e investigación, 1 (1), pp. 59-98.

Olsen, Dale A.; Sheehy, Daniel E. (eds.) (2008). The Garland Handbook of Latin American Music. 2.ed. Nueva York: Routledge.

Pérez Bugallo, Rubén (1996). Catálogo ilustrado de instrumentos musicales argentinos. Buenos Aires: Ediciones del Sol.

Sigl, Eveline (2009a). Cada año bailamos. Sapa maraw thuqtarpxirita. Danzas autóctonas del departamento de La Paz. La Paz: Gobierno Municipal.

Sigl, Eveline (2009b). Donde papas y diablos bailan. Danza, producción agrícola y religión en el altiplano boliviano. Maguaré, 23, pp. 303-341.

Sigl, Eveline (2012). No se baila así nomás. La Paz: E. Sigl.

SIGPA (s.f.). Baile del Torito. Danzas devocinales y seculares. [En línea].

Tradiciones de Atacama (2013). El Baile del Toro. Música y Bailes Tradicionales. [En línea].

Urrutia Blondel, Jorge (1967). Danzas rituales en las festividades de San Pedro de Atacama el día del Santo Patrono (29 de junio). Revista Musical Chilena, 21 (100), pp. 44-80. [En línea].

Vega, Carlos (1946). Los instrumentos musicales aborígenes y criollos de la Argentina. Buenos Aires: Ed. Centurión.

 

Sobre el artículo

Texto: Edgardo Civallero.

Ilustración: Kamacheña y caja. E. Civallero.

Información tomada del libro digital "Flautas de una mano en América Latina. Parte 01", de Edgardo Civallero, accesible en línea.

 



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